Ninguno de los modos por los que se nombra a un magistrado, la elección popular, el accidente de la suerte o el accidente del nacimiento, ofrece, hasta donde podemos percibir, mucha seguridad de que sea más sabio que cualquiera de sus vecinos.
(None of the modes by which a magistrate is appointed, popular election, the accident of the lot, or the accident of birth, affords, as far as we can perceive, much security for his being wiser than any of his neighbours.)
Esta cita subraya las limitaciones de diversos métodos utilizados para nombrar líderes, como elecciones, loterías o títulos hereditarios. Sugiere que ninguno de estos garantiza realmente una sabiduría o competencia más allá de la de los ciudadanos comunes. El énfasis está en la imprevisibilidad del liderazgo virtuoso o sabio basado únicamente en el proceso de selección. Incita a reflexionar sobre cómo podemos diseñar sistemas de gobernanza que realmente identifiquen y promuevan líderes capaces, en lugar de depender del azar o del estatus social. En última instancia, nos desafía a considerar qué cualidades realmente califican a alguien para liderar y cómo podemos garantizar mejor esas cualidades en nuestros funcionarios elegidos.