Hoy en día la gente considera que los libros-juego son algo anticuado, y al fin y al cabo, lo era hace veinte años. Sin embargo, en su apogeo fueron un fenómeno, vendiendo más de cien mil unidades por título. Y no es algo tan anticuado como podrías pensar: las mismas habilidades de diseño que usaba en aquellos días se aplican igualmente cuando creo videojuegos modernos.
(People nowadays think of gamebooks as rather old hat - and, after all, it was twenty years ago. In their heyday, though, they were a phenomenon, selling upwards of a hundred thousand units per title. And it's not as old hat as you might think: the same design skills I used in those days apply equally when I'm creating modern videogames.)
La cita destaca la naturaleza cíclica del entretenimiento y el diseño de juegos, enfatizando que las habilidades desarrolladas en una época siguen siendo relevantes en otra. Sirve como recordatorio de que la innovación a menudo se basa en principios fundamentales, independientemente del medio. En el contexto de los libros-juego, alguna vez considerados una moda pasajera o pasados de moda, estos formatos de narración interactiva alguna vez cautivaron a una audiencia significativa, vendieron grandes volúmenes y alcanzaron el éxito comercial. Esta popularidad subraya cómo las técnicas narrativas innovadoras pueden involucrar a los jugadores de manera diferente a las historias lineales tradicionales.
Además, el punto de vista del autor sobre las habilidades de diseño transferibles es particularmente revelador. A pesar de los avances tecnológicos que están cambiando el panorama de los juegos de libros de juegos impresos a plataformas digitales y videojuegos inmersivos, persisten principios básicos de diseño, como el ritmo, el impacto en la elección del jugador y las narrativas ramificadas. La creatividad, la participación del usuario y la estructuración estratégica son habilidades eternas. Reconocer esto permite a los creadores de diferentes generaciones y formatos aprovechar su experiencia para crear experiencias atractivas.
Además, esta cita nos desafía a ver las innovaciones pasadas no como reliquias obsoletas sino como bases que informan las tendencias actuales y futuras. Fomenta el respeto por la artesanía detrás del diseño de juegos, destacando que el dominio no queda obsoleto; más bien, se adapta y evoluciona. Además, comprender la historia y el éxito de géneros como los libros-juego puede inspirar a los desarrolladores modernos a revisar estas técnicas, combinando elementos nostálgicos con tecnología de vanguardia para producir contenido nuevo y atractivo.
En esencia, la cita celebra la perdurable relevancia del arte del diseño, ilustrando que lo que podría parecer anticuado puede revisarse con un nuevo propósito. Es un guiño a la naturaleza atemporal del buen diseño y la importancia del aprendizaje continuo en todos los medios y épocas.