Richard Nixon nunca ha sido una de mis personas favoritas, de todos modos. Durante años he considerado su propia existencia como un monumento a todos los genes rancios y los cromosomas rotos que corrompe las posibilidades del sueño americano; Era una caricatura asquerosa de sí mismo, un hombre sin alma, sin convicciones internas, con la integridad de una hiena y el estilo de un sapo venenoso.
(Richard Nixon has never been one of my favorite people, anyway. For years I've regarded his very existence as a monument to all the rancid genes and broken chromosomes that corrupt the possibilities of the American Dream; he was a foul caricature of himself, a man with no soul, no inner convictions, with the integrity of a hyena and the style of a poison toad.)
Hunter S. Thompson expresa un profundo desdén por Richard Nixon, viéndolo como una representación de los aspectos más oscuros de la sociedad estadounidense. Según Thompson, Nixon encarna las fallas y las corrupciones que socavan los ideales del sueño americano. Presenta a Nixon como un individuo profundamente defectuoso, que carece de autenticidad y carácter moral.
La caracterización negativa de Thompson de Nixon enfatiza su percepción del ex presidente como caricatura, desprovista de convicciones genuinas. Al comparar la integridad de Nixon con la de una hiena y su estilo con una criatura venenosa, Thompson ilustra claramente su desprecio por el hombre y lo que representa en la política estadounidense.