La imaginación tiene sus límites y hay que afrontarlos.
(The imagination has its limits, and you have to face up to that.)
Esta cita resalta los límites inherentes de nuestras capacidades creativas y mentales. Reconocer estos límites es crucial para gestionar las expectativas y canalizar nuestros esfuerzos de manera más efectiva. Nos alienta a no desanimarnos por las imposibilidades percibidas, sino a aceptar las limitaciones como parte del crecimiento. Abrazar los límites de la imaginación nos permite innovar dentro de límites realistas, fomentando la resiliencia y los sueños pragmáticos. Sirve como recordatorio de que, si bien la imaginación puede ser ilimitada, reconocer nuestros límites es un paso vital para transformar las ideas en realidad.