La biblioteca era un elemento más del conjunto de habitaciones de una gran casa del siglo XVIII y, desde entonces, formaba parte del equipamiento necesario. Lo importante era tener los libros, no leerlos.
(The library was one more essential in the parade of rooms in a big 18th-century house - and part of the required kit ever afterwards. The important thing was to have the books, not actually read them.)
Esta cita destaca la función social y simbólica de las bibliotecas en los hogares aristocráticos. Sugiere que poseer una biblioteca tenía más que ver con el estatus y el establecimiento de una determinada imagen cultural que con la lectura de su contenido. El acto de tener libros se convirtió en una declaración de riqueza, educación y gusto, incluso si los libros no se leían. Esto refleja una observación más amplia de los valores sociales donde la apariencia y el simbolismo a menudo eclipsan el uso práctico, enfatizando la importancia otorgada a las posesiones materiales y la forma en que transmiten la posición social.