El pueblo es el gobierno y lo administra por sus agentes; ellos son el gobierno, el poder soberano.
(The people are the government, administering it by their agents; they are the government, the sovereign power.)
Esta cita de Andrew Jackson captura elocuentemente el principio fundamental de la gobernabilidad democrática: que el poder y la autoridad del gobierno derivan directamente del pueblo. Subraya una verdad vital: los funcionarios y las instituciones gubernamentales son, en esencia, agentes que actúan en nombre de los ciudadanos. Esto nos recuerda que la soberanía verdaderamente recae en la población y no en ningún líder individual o entidad burocrática. En los debates políticos contemporáneos, esta cita es un potente recordatorio de la importancia del compromiso y la participación cívica en el proceso democrático. Cuando las personas participan activamente, ya sea mediante el voto, la promoción o el servicio público, ejercen su poder soberano y garantizan que el gobierno siga siendo responsable y representativo. Además, resalta la frágil confianza que existe entre los ciudadanos y su gobierno; Para que los agentes conserven su legitimidad, deben actuar de manera transparente y responsable para servir a los intereses del pueblo. También plantea preguntas críticas sobre qué sucede cuando las personas se sienten desconectadas o impotentes dentro de sus propios sistemas políticos. Cuando el pueblo no ejerce sus derechos o cuando los agentes gobiernan sin tener en cuenta la voluntad pública, el contrato social fundacional se debilita. En última instancia, la declaración de Jackson es un poderoso llamado a reconocer y valorar la fuente de la autoridad gubernamental –el pueblo– y a recordar que la salud de una democracia depende de ciudadanos activos, informados y empoderados.