Por lo tanto, el Archivero debe mostrar en todo momento una escrupulosa independencia y devoción a las leyes y principios que rigen las responsabilidades del cargo.
(Thus, the Archivist must display at all times scrupulous independence and a devotion to the laws and principles which govern the responsibilities of the office.)
En nuestra era digital, donde la información es abundante pero a menudo se cuestiona su credibilidad, el papel del archivero se vuelve cada vez más vital. Esta cita destaca las responsabilidades fundamentales de un archivero: independencia inquebrantable y un compromiso firme con los principios legales y éticos. Dicha independencia garantiza que los archiveros puedan preservar, evaluar y hacer accesibles los registros objetivamente sin influencia indebida de partes externas, ya sean políticas, comerciales o personales. Su devoción a las leyes y principios salvaguarda la integridad de los registros históricos, que sirven como elementos fundamentales para la transparencia, la rendición de cuentas y la comprensión en la sociedad.
La integridad de un archivo depende de la capacidad del archivero para resistir presiones externas que podrían amenazar con distorsionar el registro histórico. Esta independencia fomenta la confianza entre el público y los investigadores, garantizando que la información conservada sea fiable y genuina. Además, el cumplimiento de las leyes y principios establecidos proporciona una brújula moral que guía a los archiveros en sus deberes en medio de intereses complejos y a veces contradictorios.
En un sentido más amplio, esta cita subraya las responsabilidades morales y profesionales que conlleva el manejo de la memoria colectiva de la sociedad. Diseñar un archivo confiable requiere disciplina, dedicación a la verdad y una comprensión profunda de las responsabilidades profesionales de cada uno. También enfatiza la importancia de la educación continua y la promoción de políticas que mantengan la transparencia.
En última instancia, el papel del archivero no es sólo de custodia sino fundamental para el funcionamiento democrático. Al mantener la independencia y el cumplimiento legal, ayudan a garantizar que las generaciones futuras tengan una perspectiva honesta e inalterada de la historia, lo que permite a la sociedad aprender del pasado y construir un futuro más informado.