Preguntar por qué necesitamos bibliotecas, cuando hay tanta información disponible en otros lugares, es tan sensato como preguntar si son necesarias hojas de ruta ahora que hay tantas carreteras.
(To ask why we need libraries at all, when there is so much information available elsewhere, is about as sensible as asking if roadmaps are necessary now that there are so very many roads.)
Esta cita resalta cuidadosamente el invaluable papel que las bibliotecas continúan desempeñando en nuestro acceso al conocimiento, a pesar de la proliferación de fuentes de información en la era digital. Sugiere que el simple hecho de tener una gran cantidad de información disponible en línea no disminuye la importancia de los repositorios organizados y seleccionados, como las bibliotecas. Al igual que las carreteras facilitan el viaje entre destinos independientemente de la multitud de caminos, las bibliotecas sirven como herramientas de navegación que guían a los usuarios a través del vasto panorama de la información. Proporcionan recursos autorizados, investigados y auténticos que pueden ser difíciles de verificar o encontrar entre el contenido menos seleccionado de Internet. Las bibliotecas también ofrecen orientación, experiencia y asistencia personalizada que una búsqueda digital no puede replicar por completo. Sirven como centros comunitarios y preservan artefactos culturales e históricos que las plataformas digitales pueden pasar por alto o no archivar de manera integral. Además, las bibliotecas contribuyen a la alfabetización, el pensamiento crítico y la igualdad de acceso en la sociedad, garantizando que el conocimiento no sea accesible sólo para quienes tienen los últimos dispositivos o Internet de alta velocidad. La analogía resume que la infraestructura geográfica, ya sean carreteras o bibliotecas, sigue siendo esencial porque estructura nuestra interacción con la complejidad. A medida que la información continúa expandiéndose exponencialmente, la necesidad de instituciones confiables, seleccionadas y accesibles como las bibliotecas no hace más que crecer, lo que destaca su relevancia continua más allá de la era de la omnipresencia digital.