En la medida en que la mano derecha británica no sabía lo que estaba haciendo la izquierda, fue porque un grupo selecto de hombres en los niveles más altos de su gobierno hizo todo lo posible para garantizarlo. Con ese fin, crearon un laberinto de cortafuegos de información (engaños, en una evaluación menos caritativa) para asegurarse de que se ocultara conocimiento crucial a los aliados de Gran Bretaña en tiempos de guerra e incluso a muchos de sus propios diplomáticos y comandantes militares de mayor rango.
(To the degree that the British right hand didn't know what the left was doing, it was because a select group of men at the highest reaches of its government went to great lengths to ensure it. To that end, they created a labyrinth of information firewalls-deceptions, in a less charitable assessment-to make sure that crucial knowledge was withheld from Britain's wartime allies and even from many of her own seniormost diplomats and military commanders.)
Durante tiempos de guerra, el gobierno británico operó bajo un sistema complejo donde la información se ocultaba intencionalmente, creando una desconexión incluso entre sus propios altos funcionarios. Un grupo selecto de hombres de alto rango manipuló el flujo de información, asegurando que la inteligencia vital se mantuviera oculta no sólo a los aliados de Gran Bretaña sino también a muchos diplomáticos y líderes militares de alto rango dentro de la propia Gran Bretaña. Esta estrategia tenía como objetivo mantener el control y el secreto en medio del conflicto global.
Esta ofuscación deliberada de información resalta hasta qué punto el gobierno británico priorizó sus propios intereses estratégicos sobre los esfuerzos de colaboración con los aliados. El examen que hace el autor de este “laberinto de cortafuegos de información” revela un aspecto preocupante de la gobernanza en tiempos de guerra, donde reinaban el engaño y el secreto, complicando las alianzas y la gobernanza durante un período histórico crítico.