¡Qué ocupación! Sentarse y desollar a sus semejantes y luego ofrecer sus pieles a la venta y esperar que las compren.
(What an occupation! To sit and flay your fellow men and then offer their skins for sale and expect them to buy them.)
Esta cita critica duramente las profesiones basadas en la explotación, destacando las ambigüedades morales involucradas en el figurativo "desollar" a otros (tal vez refiriéndose metafóricamente a causar daño o sufrimiento) y luego sacar provecho de ello. Sirve como un recordatorio claro para examinar la ética detrás de ciertos oficios o industrias que pueden prosperar gracias a la desgracia o vulnerabilidad de otros. Tal reflexión nos insta a considerar las implicaciones morales de nuestro trabajo y las estructuras sociales que permiten la explotación, fomentando un enfoque más consciente y ético del comercio y la conducta interpersonal.