El dibujo es la disciplina mediante la cual redescubro constantemente el mundo. He aprendido que lo que no he dibujado nunca lo he visto realmente y que cuando empiezo a dibujar algo ordinario me doy cuenta de lo extraordinario que es un puro milagro.
(Drawing is the discipline by which I constantly rediscover the world. I have learned that what I have not drawn I have never really seen and that when I start drawing an ordinary thing I realize how extraordinary it is sheer miracle.)
Esta cita de Frederick Franck captura de manera conmovedora el poder transformador del dibujo, no solo como técnica artística sino como una forma profunda de percibir la realidad. Sugiere que el dibujo facilita un compromiso más profundo con el mundo, uno que trasciende la observación a nivel de superficie. En el acto de dibujar, el artista se compromete a ver verdaderamente, descomponiendo lo ordinario en sus detalles y matices fundamentales. Este proceso revela la naturaleza extraordinaria que se encuentra dentro de lo mundano. Franck implica que sin este esfuerzo activo y consciente por capturar y comprender, nuestra percepción sigue siendo, en el mejor de los casos, superficial; podríamos pasar por alto innumerables detalles y maravillas sin registrarlas verdaderamente.
Desde una perspectiva más amplia, esta idea habla de una verdad universal sobre la atención y la conciencia. En el mundo moderno y acelerado, muchos de nosotros hojeamos la vida sin reconocer verdaderamente la singularidad de nuestro entorno cotidiano. El dibujo, como disciplina y práctica meditativa, fomenta la "visión lenta", una observación intencional y concentrada que mejora la apreciación y la conexión. Además, reflexiona sobre la naturaleza de la creatividad y el aprendizaje: es a través de la creación y la participación activas como se profundiza la comprensión. La cita resuena más allá del arte y anima a todas las personas a abordar la vida con curiosidad y atención para descubrir maravillas ocultas en lo que podría parecer común.
En última instancia, esta cita eleva el dibujo más allá de una mera habilidad; es un camino hacia el redescubrimiento y el asombro, que nos invita a apreciar la simetría, la complejidad y la belleza inherentes a todo lo que normalmente pasamos por alto.