Para mí, la arquitectura no es sólo crear un espacio para proteger a las personas sino también hacerlas soñar.
(For me, architecture is not just creating a space to protect people but to make them dream as well.)
La arquitectura a menudo se percibe únicamente como el diseño de estructuras funcionales: edificios que satisfacen necesidades prácticas como refugio, seguridad y utilidad. Sin embargo, esta perspectiva pasa por alto su profundo potencial para inspirar y evocar emociones, actuando como catalizador de la imaginación y la aspiración. Cuando pensamos en la arquitectura a través de esta lente expansiva, queda claro que los grandes diseños pueden transformar los entornos cotidianos en espacios que despiertan sueños y alimentan esperanzas. Dicha arquitectura realza nuestro paisaje cultural, fomentando un sentido de identidad y pertenencia.
La idea de que la arquitectura puede ayudar a las personas a soñar sugiere su papel en la configuración de experiencias más allá de la mera utilidad. Alienta a los arquitectos a imaginar espacios que estimulen la mente y el alma: piense en catedrales altísimas que levanten el ánimo, parques públicos innovadores que vigoricen la interacción comunitaria o diseños contemporáneos que desafíen las percepciones convencionales del espacio. Estas estructuras se vuelven más que entidades físicas; son facilitadores de la creatividad y la imaginación.
Además, la capacidad de la arquitectura para hacer soñar a la gente refuerza su importancia como forma de arte que combina funcionalidad con belleza y resonancia emocional. Nos recuerda que el proceso de diseño debe considerar no sólo lo que es necesario sino también lo que podría ser posible, aspirando a inspirar asombro y esperanza. Cuando los arquitectos y diseñadores adoptan esta filosofía, contribuyen a crear un tejido cultural y emocional que anima a las personas a imaginar futuros mejores, alimentando aspiraciones que de otro modo permanecerían sin realizarse.
Al percibir la arquitectura como un medio para soñar, reconocemos su poder para dar forma no solo al horizonte sino también a la conciencia colectiva, imprimiendo esperanzas, inspirando innovación y elevando la experiencia humana de maneras tangibles y significativas.