Soy realmente bueno haciendo terribles analogías.
(I'm really great at making terrible analogies.)
Esta cita destaca con humor la autoconciencia que alguien tiene sobre su propia tendencia a crear analogías que no dan en el blanco. Sirve como recordatorio de que reconocer nuestros defectos puede ser una fuente de humor y humildad. Aceptar nuestras imperfecciones, especialmente en la comunicación, nos permite abordar las conversaciones con autenticidad y tal vez incluso aportar algo de alegría a intercambios que de otro modo serían serios.