No es mi capacidad sino mi respuesta a la capacidad de Dios lo que cuenta.
(It is not my ability but my response to God's ability that counts.)
Esta cita de Corrie Ten Boom resuena profundamente con la idea de humildad y fe. Nos recuerda que nuestros propios talentos, habilidades o capacidades intelectuales no son los factores fundamentales para determinar los resultados o nuestro valor. En cambio, el énfasis se pone en cómo nos alineamos con el poder divino o una fuerza espiritual superior. Nuestra respuesta a la capacidad de Dios (es decir, nuestra confianza, obediencia y apertura a la guía) tiene mayor importancia que el simple esfuerzo o destreza personal.
En la vida, a menudo resulta tentador depender únicamente de nuestros propios logros o medir el éxito a través de los logros personales. Sin embargo, esta afirmación redirige nuestro enfoque hacia la dependencia espiritual y el reconocimiento de que hay fuerzas más grandes que nosotros mismos en acción. Al cultivar un corazón humilde y responder fielmente a las capacidades de Dios, nos permitimos ser instrumentos a través de los cuales se puede manifestar un propósito superior.
Además, esta perspectiva fomenta la introspección y la rendición. Desafía la mentalidad de autosuficiencia y nos impulsa a evaluar qué tan bien respondemos a los impulsos o desafíos espirituales. ¿Estamos abiertos a la intervención divina o confiamos obstinadamente sólo en nuestras perspectivas limitadas? Este equilibrio entre capacidad y respuesta fomenta el crecimiento espiritual y puede conducir a vidas más significativas e impactantes.
En última instancia, las palabras de Corrie Ten Boom inspiran un cambio del pensamiento egocéntrico a un enfoque centrado en la fe, cultivando la confianza en Dios por encima de la fuerza personal. Es un mensaje eterno sobre la gracia, la confianza y el poder de la colaboración divina en nuestro viaje.