Recuerda que las cosas más bellas del mundo son los pavos reales y los lirios más inútiles, por ejemplo.
(Remember that the most beautiful things in the world are the most useless peacocks and lilies for instance.)
La cita de John Ruskin destaca una intrigante paradoja entre belleza y utilidad. Sugiere que algunos de los elementos más impresionantes y exquisitos de nuestro mundo (el pavo real con sus plumas iridiscentes y el lirio con sus delicados pétalos) no tienen ningún propósito práctico de supervivencia o utilidad en el sentido que a menudo valoramos. Sin embargo, su existencia enriquece nuestra experiencia, inspirando asombro, admiración y conexión emocional.
En una sociedad impulsada por la productividad y el pragmatismo, esta cita nos invita a reconsiderar nuestra comprensión de lo que realmente importa. Nos recuerda que no todo el valor se puede medir en términos de función o uso. La belleza en sí misma posee un valor intrínseco y contribuye al espíritu humano y al tejido cultural de maneras que van más allá de los resultados tangibles. Esta percepción puede extenderse más allá de la naturaleza, a la creatividad, las artes e incluso las relaciones humanas, donde lo aparentemente "inútil" o inefable a menudo conlleva el significado más profundo.
Al reconocer el valor de estas cosas hermosas "inútiles", aprendemos la importancia de apreciar la vida en su plenitud, destacando el asombro, la alegría y la inspiración como necesidades humanas fundamentales. Requiere una perspectiva equilibrada que respete no sólo las facetas prácticas, sino también las estéticas y emocionales de nuestra existencia. La reflexión de Ruskin es un empujón poético hacia el cultivo del asombro y el reconocimiento de la belleza como una fuerza impulsora esencial, aunque no utilitaria, de la vida.