Por eso nos esforzamos por alcanzar la perfección en las áreas que podemos controlar, y eso no es necesariamente lo que nos proporciona satisfacción y alegría a nosotros mismos y, lo que es más importante, a nuestros hijos.
(So we strive for perfection in the areas in which we can control, and that isn't necessarily what provides contentment and joy for ourselves and, more importantly, for our children.)
Esta cita destaca el contraste entre la búsqueda de la perfección y la felicidad genuina. Sugiere que, si bien a menudo nos centramos en controlar aspectos de nuestras vidas para alcanzar la perfección, la verdadera satisfacción y alegría pueden estar en otra parte, tal vez en la aceptación, las relaciones o la apreciación del momento presente. La mención de los niños subraya la importancia de fomentar una sensación de bienestar que no dependa únicamente de logros externos. Nos anima a reflexionar sobre nuestras prioridades y valorar lo que realmente nutre nuestra felicidad y la de las generaciones más jóvenes, en lugar de perseguir estándares inalcanzables.