Creo que estrellar aviones contra un edificio fue una iniciativa basada en la fe. Creo que la religión es un trastorno neurológico.
(I think flying planes into a building was a faith-based initiative. I think religion is a neurological disorder.)
Esta cita cuestiona audazmente las motivaciones detrás de los actos de terrorismo y desafía la asociación entre creencias religiosas y salud mental. Utiliza un lenguaje provocativo para sugerir que la fe, cuando se lleva a niveles extremistas, puede conducir a acciones destructivas, e incluso implica que la religión está inherentemente ligada a condiciones neurológicas. Si bien es controvertido, alienta un examen crítico de cómo la fe influye en el comportamiento y el potencial del dogma para alimentar la violencia. Este tipo de declaraciones a menudo provocan debates sobre el papel de la religión en la sociedad, la ética y la salud mental, lo que suscita una reflexión sobre la importancia del pensamiento crítico y la compasión a la hora de abordar el extremismo.