Oh, que todas las cosas que me había dicho mi padre sobre lo repugnante que es Washington sean ciertas. Y nuevamente es el sistema: hay mucha gente agradable y bien intencionada allí. Pero es un lugar sórdido. Y la política se trata de hacer favores.
(Oh, that all the things my father had told me about how disgusting Washington is are true. And again it's the system - there are lots of nice, well-meaning people there. But it's a sleazy place. And politics is all about doing favors.)
Esta cita ofrece una crítica sincera de Washington, D.C., destacando el contraste entre los individuos bien intencionados y los aspectos corruptos o sórdidos del sistema político. Nos recuerda que las instituciones a menudo tienen fallas subyacentes y que la integridad personal puede verse cuestionada en la búsqueda incesante de favores políticos. A pesar de la imagen negativa, reconoce la presencia de buenas personas atrapadas dentro de un sistema defectuoso, lo que suscita una reflexión sobre la importancia de la ética y la sinceridad en el servicio público.