Cuando la gente me dice que haga un programa limpio, les digo: 'Chicos, ya ni siquiera entiendo sus pensamientos'. ¿Qué, no puedes decir una mala palabra? ¡Nadie piensa así!
(When people tell me to do a clean show, I'm like, 'Guys, I don't even understand your thoughts anymore.' What, you can't say a curse word? Nobody thinks that way!)
Esta cita destaca los estándares, a menudo arbitrarios, impuestos a los artistas intérpretes o ejecutantes con respecto a lo que se considera contenido aceptable. Cuestiona los tabúes sociales y enfatiza la autenticidad por encima de las apariencias desinfectadas. La frustración expresada sugiere que la expresión genuina a veces está limitada por supuestas normas, que pueden no reflejar las expectativas reales de la audiencia o las creencias comunes. Aceptar la honestidad y la crudeza a veces puede tener más impacto y ser más fiel a uno mismo que adherirse a las restricciones impuestas.